Otro gurú más

Como la próxima semana vamos a hablar de obras teatrales francesas del siglo XIX (que no son precisamente el tema más de actualidad del mundo), déjenme que esta les siga dando la paliza con libros sobre la desastrosa actualidad económica. En esta ocasión, traemos a otro gurú económico. Sí, ya lo sé: estamos cansados de expertos que parecen tener el bálsamo de Fierabrás para la peor situación económica desde el crac de 1929. En realidad, ninguno de ellos acierta, aunque “The Economist” te nombre el tercer economista más influyente del mundo, como es el caso de Jeffrey Sachs, autor de “El precio de la civilización”.
El currículum de este hombre es para asustarse. Formado en la Ivy League, presume de haber ayudado al desarrollo económico en América Latina en los 80, los países del Este tras la caída del Telón de Acero (!) y en el África Subsahariana. Si tenemos en cuenta el corralito y los desastres financieros bolivianos o peruanos, la inflación y la economía sumergida de los países de la órbita COMECON (los niños de la ESO a mirar la enciclopedia, por favor) y la pobreza insoportable que azota Chad, Mali o Níger… No creo en la taumaturgia ni tampoco creo que una sola persona sea capaz de sacar de la depresión económica estructural a un país. Pero me hubiese fiado más de sus propuestas con una trayectoria comparable, por ejemplo, a la del doctor Borlaug (que salvó a millones de personas del hambre en India y otros países al modificar el cultivo del arroz).
La obra de Sachs está esencialmente centrada en la economía norteamericana, que ocupa desde hace un siglo una posición predominante en la mundial. Si tenemos en cuenta que fue la locomotora de los Estados Unidos la que sacó a Europa en los cuarenta de su situación más comprometida desde la Guerra de los Treinta Años, sería esperable que en la tormenta que vivimos ahora sucediese lo mismo. No parece que sea probable. De hecho, las previsiones apuntan a que en 2020 China será la primera economía mundial.
Sachs analiza las causas del bloqueo de la economía estadounidense con la ayuda de una buena cantidad de gráficos y tablas, que hacen la lectura mucho más comprensible para el profano, y con una profusión de datos que, en ocasiones, revierten la accesibilidad lograda por las tablas. A pesar de presumir desde el inicio de tomar una perspectiva económica integral, que tiene en consideración los valores culturales asociados al dinero, juzga la economía USA en función de criterios europeos. ¿A usted le parece aberrante que el Estado no se ocupe de dar educación, sanidad y ayuda a los desempleados? A mí, sí; sin embargo, a una parte de los habitantes del país más rico de la Tierra les parece que hacer eso es atentar contra los derechos del individuo. Y eso que allí a lo que obliga la reforma avalada por el Supremo es a que los ciudadanos suscriban un seguro privado y que las aseguradoras no puedan rechazarlos. Romney, si gana el 6 de noviembre, se va a cargar la reforma.
Según Jeffrey Sachs, la economía de Estados Unidos se derrumba y solo crea desigualdades. Las sociedades europeas, caracterizadas por el Estado de Bienestar hasta hace poco, caminan hacia su abolición. Las recetas para remediar estos problemas no parecen muy claras, más allá de la economía mixta, un gran invento: equilibrar lo privado y lo público. Lo que no se ha explicado aún es qué pasa cuando no funcionan ni lo uno ni lo otro.

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