Fútbol: fenómeno cultural

Hablar de fútbol de un tiempo a esta parte es asunto espinoso. Las trincheras partidistas son cada vez más profundas y la consolidación de un determinado tipo de periodismo, mucho más atento a la opinión banal que al análisis profundo, ha exacerbado el forofismo de los aficionados, que somos maniqueos casi por obligación.

Como respuesta a esta forma exagerada de ver el fútbol está, como casi siempre, la lectura. Nada mejor para buscar los ya mentados análisis que los libros sobre fútbol. En España no hay muchos de calidad: abundan las hagiografías que presentan a Mourinho como un gurú a la altura de John Wooden o a Messi como un tipo que en cualquier momento será arrebatado de la tierra por un carro celestial, como el profeta Elías. Por fortuna, en los últimos tiempos se han recuperado libros que, aunque no son precisamente novedades, nos muestran el deporte como un campo abonado para el estudio y la reflexión. Es el caso de “Fútbol contra el enemigo”, de Simon Kuper, publicado por la Editorial Contra.

Antes de seguir con una pequeña revisión del libro conviene hacer una acotación: aquí no se habla de Messi, ni de Cristiano Ronaldo ni de nada por el estilo. El libro tiene como fecha límite el mundial de USA, celebrado en 1994. Esto significa que, para entenderlo en toda su dimensión, es necesario estar al tanto del fútbol de los 80 o documentarse un poco sobre él en algún otro libro de historia (que los hay. Yo re comiendo “The ball is round”).

Kuper escapa de manera perfecta de uno de los grandes vicios del análisis deportivo contemporáneo: el etnocentrismo. El mundo no se acaba en Europa y Sudamérica. Y, dentro de Europa, hay fenómenos más significativos que la rivalidad entre Milan e Inter o el hooliganismo en Gran Bretaña. Esta obra sale de los márgenes del 105×60, incluso de los muros de los estadios, y muestra el fútbol como un fenómeno sociológico en torno al que se estructuran conductas que también tienen su manifestación en la política, la religión o el crimen.

De todas las personas que conozco creo que solo hay una que sepa a estas alturas quién era Mo Johnston a finales de los 80 y principios de los 90 (es el periodista Emilio González, idólatra del buen fútbol inglés). Él es la esencia de este libro: un jugador que representa un estado de excepción en el que el fútbol tiene su parte. Johnston se convirtió, en 1989, en el primer jugador declaradamente católico en militar en el Rangers. De nada sirvió que su entrenador explicase que le importaba un bledo cómo Johnston entendía la Santísima Trinidad o la salvación mientras metiese goles. Hubo disturbios ese año en Escocia y en Ulster y muchos aficionados del Rangers devolvieron sus abonos.

Es una de las historias de Kuper, una muestra de su habilidad para estar en contacto con la situación y mostrarla de manera periodísticamente objetiva y al mismo tiempo, apasionada. Viajero incansable en una época convulsa, en sus páginas podemos ver la caída del Telón de Acero, el ascenso de poderes oscuros en el espacio post-soviético, la vinculación entre el Barcelona y el nacionalismo o la esperanza de la reconciliación en Sudáfrica de la mano del fútbol. Un mosaico de todo lo que el deporte significa para las más diversas sociedades. Un factor de unión, una parte de la cultura, entendida en amplio sentido, del siglo XX y del siglo XXI.

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